La pregunta inicial era bastante sencilla. ¿Por qué una persona pasa a ser sumiso de otra? He de anticipar que después de todo, lo que no he llegado a entender ha sido justo lo contrario, el porqué de los amos. Porque el de los sumisos es tan obvio que me recorren escalofríos al pensarlo.
"No es mi culpa"
El sumiso es una persona que tiene un miedo atroz a tomar decisiones, a enfrentarse al mundo y a manifestar sus deseos. Y cuando hablo de deseos, no me refiero a aficiones individuales (leer, hacer encaje de bolillos o qué se yo) sino a aficiones que impliquen interacciones con otros seres humanos (y no me refiero únicamente al plano sexual) El sumiso confía en alguien y cede la toma de decisiones difíciles a ese alguien, de quien depende. El amo toma la responsabilidad de hacer feliz al sumiso llevando la carga.
Por supuesto el sumiso hace cosas por el amo. Pero son cosas sencillas, que no implican una responsabilidad real y que, si salieran mal, no habría consecuencias. El sumiso lo que no quiere es cargar con la culpa.
Pondré un ejemplo.
Una pareja amo-sumiso va a una fiesta de los amigos del amo, entre los que el sumiso no está cómodo. La responsabilidad del amo, por el bienestar del sumiso, es que ambos se marchen de la fiesta. Sin embargo, se quedan. Y después, el sumiso podrá estar triste porque el amo le ha obligado a quedarse.
La posición del sumiso es, como puede verse, terriblemente sencilla. Más, de hecho, que la de una pareja normal en la que uno tiene que decirle al otro "mira, no estoy cómodo con tus amigos y no quiero ir a esa fiesta", y comenzar un diálogo o incluso una discusión al respecto. Lo suyo en este caso sería negociar y llegar a un acuerdo (voy, pero luego tú me acompañas a visitar a mi madre). El sumiso diría "como tú quieras"... y que la decisión la tome el otro.
Una de las cosas que leí es que muchas mujeres tienen la fantasía de que son violadas. Es una fantasía, no un deseo real de ser violadas. Esta fantasía ocurre porque la educación sexual de estas mujeres está velada de prohibiciones, y una violación satisfaría el deseo, pero no sería su culpa.
Lo que me resulta espeluznante es la cantidad de parejas que fracasan porque uno de los dos no quiere tomar decisión alguna y el otro se cansa de tomarlas siempre, o ninguno de los dos quiere tomarlas, o quieren tomarlas ambos. Si bien tanto la entrega absoluta del sumiso como la ternura hacia este con la que el amo se hace responsable me parece algo incluso bonito, creo que, para que ambos miembros se desarrollen y creen magia entre ellos, ambos deberían jugar en los dos papeles. Por un lado, la responsabilidad hacia el otro, al que debes proteger y respetar, y por otro, la entrega y confianza absoluta.
Así que no, no entiendo a los amos. No entiendo cómo pueden ayudar al pleno desarrollo de una persona si no la enseñan a enfrentarse a las decisiones, a que depositen parte de esa confianza en ellos mismos. No entiendo cómo se sienten queridos así; quizá porque yo sólo me siento realmente querida si alguien, que pudiendo perfectamente estar solo, decide estar conmigo.
